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"Nosotros nos ponemos nuestros propios límites", entrevista con Guillermo Chávez Angeles, agente de State Farm, emprendedor, inversionista inmobiliario y líder comunitario

  • Writer: Francisco Gonzalez
    Francisco Gonzalez
  • May 29
  • 6 min read

Guillermo Chávez Angeles es un empresario y autor mexicano originario de Guadalajara, Jalisco, que ha construido una trayectoria dentro del sector de seguros y el emprendimiento en Estados Unidos. Su camino estuvo marcado por experiencias como la migración y una bancarrota que transformó su manera de entender la vida y los negocios. Con el paso del tiempo logró consolidarse profesionalmente y expandir sus proyectos, entre ellos “Immigrant Roots”, un libro donde reúne testimonios de empresarios con raíces inmigrantes con el objetivo de inspirar y orientar a nuevas generaciones de emprendedores.


Esta entrevista profundiza en su historia personal y profesional, abordando las dificultades que enfrentó durante su proceso migratorio, los sacrificios familiares que marcaron su infancia y el impacto que tuvo la bancarrota en su manera de ver la vida. Asimismo, se exploran los hábitos, creencias y aprendizajes que lo llevaron a desarrollarse como empresario y escritor. En esta entrevista, Guillermo comparte cómo logró transformar momentos difíciles en oportunidades, además de explicar el origen y propósito de “Immigrant Roots”, un libro enfocado en visibilizar historias de emprendedores con raíces inmigrantes en Estados Unidos.


Usted es de Guadalajara ¿Qué recuerdos conserva de ahí?


Recuerdos muy bonitos, fue una niñez muy bonita. Recuerdo que viajábamos siempre todos en un carro, ahí los cinco, y pues sí, yo sé que no tenían dinero para viajes así caros, como al extranjero, pero íbamos a Michoacán, a Guanajuato, nos íbamos así los cinco juntos e íbamos a la playa también, muy bonitos recuerdos con toda mi familia.


Entiendo que sus padres hicieron sacrificios importantes para construir una nueva vida en Estados Unidos. ¿Cuándo fue la primera vez que realmente entendió el peso de ese esfuerzo? 


Creo que desde el momento que se sentaron a hablar con nosotros, que mi papá se iba a ir porque ya estaba muy mala economía en México, y después lo sigue mi mamá, ella también decide irse y nos dejan solos allá en México a los cuatro hermanos. Con una de 20 dejaron a sus tres hermanos de 16, de 12 y de ocho. 


¿Cómo influyó su familia en la persona que es hoy?


Creo que la llave más importante es sentirnos amados por nuestros papás que hacían lo que fuera por sacarnos adelante. Creo que también en ese tiempo ahí viviendo solos yo con mis hermanas nos unió un poquito más, fue cuando yo estaba en plena pubertad o sea que no estuvo fácil. Pero creo que sí fue como una experiencia que nos hizo más fuertes, más unidos y sí como que nos cayó el 20 de que estaba difícil la situación.


¿Recuerda algún momento que marcó su forma de ver la vida?


Para mi acá fue que me declaré en bancarrota en el 2009, estaba joven, tenía 25 años, pero es como una derrota, como darse por vencido, pero para mí fue como un momento de definición, o te tomas la mentalidad de víctima o le echas más ganas y en mi mente yo lo usé como que ya llegué hasta el piso, ya no hay otro camino más que para arriba.


¿Cómo fue vivir el proceso migratorio?


Yo me siento muy afortunado, mi esposa fue la que me apoyó, al casarnos me ayudó en mi proceso migratorio y así fue como tuve la fortuna de emigrar con visa de turista, aunque ya no regresamos a México y nos quedamos acá. Por haber entrado legalmente al país, cuando te casas con un ciudadano es mucho más fácil. En cuatro o seis meses llegó mi residencia, pero obviamente fue gracias a mi esposa que me ayudó a arreglar mi estatus migratorio.


¿Cuál fue el mayor reto al adaptarse?


Fue muy difícil, quería regresar porque a mí se me hacía todo mejor allá en México. Ahora entiendo que fue la mejor opción que mis papás tomaron pero fue todo, el idioma, que fui indocumentado por unos 10 años. Entonces sí te ponen muchas trabas, los trabajos muchas veces no te aceptan porque te piden el seguro y aparece que no es legal. Así hay muchas trabas pero pues poco a poco así uno se enfoca sabiendo a dónde va. 


¿Cómo comenzó su camino profesional?


Comenzó después de la bancarrota. Busqué muchos trabajos y, aunque en ese momento no lo entendía, todos me hicieron obtener las licencias que ocupaba para abrir mi negocio. En un trabajo obtuve la licencia de seguros de vida y salud, en un banco saqué las licencias de inversiones y en otro trabajo la de casa y carro. Cuando me ofrecieron la oportunidad de entrar al negocio de seguros, me dijeron que ocupaba todas esas licencias y yo ya las tenía. Ahí entendí que todo el proceso me estaba preparando para esa oportunidad.



¿Cómo se definiría fuera del trabajo?


Fuera del trabajo me definiría como alguien aventurero y que le gusta tratar diferentes experiencias. Me gusta viajar, pasar tiempo con mi familia y con mis hijas. Siempre trato de vivir cosas nuevas, por ejemplo ahorita quiero ir a un partido del Mundial porque nunca he ido. No importa qué partido sea, con que pueda vivir esa experiencia.


¿Qué hábitos le han ayudado a crecer?


Creo que el hábito que más me ha ayudado a crecer es la disciplina. No me gusta dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy. Siempre ando haciendo algo y no puedo quedarme quieto sin hacer nada. También sigo mucho la regla de que si algo te toma menos de dos minutos, hay que hacerlo en el momento. Eso evita que se junten muchas cosas y me ayuda a cumplir con mis responsabilidades.


Respecto a su libro “Immigrant Roots”, ¿Cómo nace la idea?


La idea nace cuando me invitan a ser patrocinador de un evento para mamás solteras. En ese evento había una autora en silla de ruedas que comentó que menos del 1 por ciento de los escritores en Estados Unidos son latinos. Eso me prendió la flama y dije: ‘eso tiene que cambiar’. Desde ahí me puse la meta de escribir un libro. Después, en un programa para empresarios latinos en la Universidad de Stanford, conviví con emprendedores muy exitosos y ahí surgió la idea de contar las historias de 10 empresarios inmigrantes, mostrando de dónde empezaron, cómo llegaron al éxito y qué consejos pueden dar a las nuevas generaciones.


¿Hubo alguna historia que le impactara especialmente?


Hubo muchas historias que me impactaron, especialmente las de mujeres que fueron madres adolescentes y aun así salieron adelante, como Tammy Hajjar-Miller y Estefanía Roa. Pero la que más me marcó fue la de Teresa Ríos. Ella comenzó recolectando palets de la basura para venderlos y después abrió su propia compañía. Un día se le quemó todo su negocio en California y no tenía seguro, así que tuvo que levantarse desde cero. A pesar de eso, logró reconstruirse y hoy le está yendo muy bien, incluso con empresas importantes como clientes.


¿Cuál quisiera que fuera su legado?


Ser alegre, vivir la vida con alegría, vivir y disfrutar el momento, pero más que nada como una persona que desea el bien y a toda la gente con la que yo cruzo o interactúo en mi vida, desear el bien porque todo eso atrae más bien.


¿Qué consejo le daría a alguien que está comenzando desde cero?


Yo diría, básicamente, primero una cosa, alinéate con tu espiritualidad y con el poder de la manifestación. Lo que vayas a emprender, escríbelo. Escribe qué es lo que quieres lograr, porque nosotros nos ponemos nuestros propios límites. Igual hay que ponerlo en papel. El poder de la manifestación sí existe, pero cuando lo manifiestas, hay que estar listos para hacer nuestra parte. Y que en los momentos difíciles no soltar la toalla y seguir avanzando hacia adelante. Un paso hacia adelante es mejor que darse por vencido.


¿Qué le diría al Guillermo de hace veinte años?


Le diría que ha hecho muy buen trabajo y que siga adelante, pero también le diría que no se tome la vida tan en serio, porque a veces eso nos limita. Y algo muy importante sería buscar mentores desde joven. Si quieres ser doctor, empresario o cualquier otra cosa, busca personas que admires y pregúntales si pueden ser tus mentores. Mucha gente está dispuesta a compartir su tiempo y enseñarte.


¿Cuál cree que es la historia que todavía falta por escribir en su vida?


Muchísimo, yo soy un soñador en grande. Le pido a Dios una vida longeva porque amo la vida. Tengo muchísimos sueños, seguir creciendo como emprendedor y seguir creciendo en la parte económica para poder ayudar a más gente, especialmente a mis familiares cercanos. Pero más que nada, abundancia por todos lados, no sólo económicamente, sino amistades, familia. Como encontrar esa parte que te llene y trabajar sobre ello para que tu corazón esté feliz al final de cuentas.


 
 
 

1 Comment


Claudia Sosa
Claudia Sosa
May 29

Una impactante historia de superación y crecimiento! Gracias por compartir historias que nos inspiran🪄

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