“La actuación es como jugar… y yo quiero seguir jugando toda la vida.”, entrevista con: Karina Meneses, actriz y gestora del foro teatral "Área 51"
- Karina Suarez

- May 23
- 7 min read

Karina Meneses es hoy una pieza clave dentro de la escena teatral independiente en Xalapa. Gracias a ella y a cinco socios más, desde hace trece años el foro teatral Área 51 ha abierto sus puertas a actores independientes, estudiantes de teatro y personas interesadas en incursionar en el teatro de manera autónoma. La actriz cuenta con veinte años de trayectoria. Es egresada de la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, espacio clave en su formación donde actualmente continúa colaborando. Desde niña descubrió su interés por la actuación al entender que actuar también era una forma de “seguir jugando”.
En esta entrevista se abordaron temas relacionados con la escena teatral independiente, desde la experiencia de Karina como actriz y también desde la labor de gestionar y sostener un foro autónomo. A lo largo de la charla se exploraron las complejidades y retos que implica trabajar dentro del teatro independiente, las dificultades económicas y creativas que enfrentan los artistas, así como los desafíos que ha tenido Área 51 para mantenerse como un espacio cultural activo y accesible para nuevas propuestas escénicas.
Desde su experiencia, ¿qué significa formar parte de la escena teatral independiente y cuáles considera que son los principales riesgos que implica?
"El riesgo más grande es que no ganes nada de dinero. Hablando monetariamente, puedes invertir en la producción, ensayar un millón de horas, llegar a presentarla y el primer día se te va a llenar y el segundo, quién sabe... y no vas a recuperar eso. Es bien triste y paradójico a la vez decir: 'es que no ganamos nada'. Tengo muchos amigos del lado independiente que no se dedican nada más a hacer teatro; tienen que tener otro trabajo o otros dos trabajos más, porque es muy complicado si no tienes un subsidio o si no ganaste una beca. Es sumamente azaroso".
¿Cuál considera que es el mayor desafío para una actriz o un actor que busca dedicarse al teatro independiente?
"Definitivamente, vivir solo de hacer teatro. Todos los que están en el lado independiente quisieran solo hacer eso y ganar dinero con ello, no con meserear o ser maestro a la par. Es un reto porque vas a trabajar un mes en ensayos para dar cuatro funciones, y esos veinte días de ensayo nadie te los paga. Yo lo digo desde un lugar cómodo porque tengo un trabajo estable en la compañía de la UV, pero para el resto el desafío es la supervivencia básica".
¿De qué manera la falta de recursos puede afectar el proceso creativo dentro del teatro?
"Nosotros no vamos a dejar de crear por no tener; aquí está la evidencia: seguimos produciendo y sosteniendo el espacio. El ser artista no te va a limitar a crear. Sin embargo, afecta administrativamente: tuvimos que recortar personal, prescindir de la diseñadora y de quien llevaba las redes, y volver a como empezamos, haciendo nosotros mismos las cuentas, la limpieza y la administración, aunque eso nos quite tiempo para estudiar textos o ensayar".
¿Cree que lo puede impulsar en su creatividad?
"Sí, creo que puede impulsarla. Hay joyas del arte que surgieron en la guerra o en momentos de crisis. Pero es muy fuerte lo que me dijo una vez un músico: '¿Cómo puedes crear si tú no estás bien, si no comes, no duermes o no descansas por el estrés de pagar la renta?'. En cualquier profesión si no estás bien pagado es difícil, pero aquí la materia prima es tu propio cuerpo, tu mente y tus emociones. Si tu cuerpo no está bien, tal vez ni siquiera puedas crear nada".
Del proceso de creación de una obra, ¿Cuál cree que es la parte más complicada?
"Creo que a veces hacer equipo realmente, porque el teatro se hace en grupo. Aunque seas uno solo en escena, vas a necesitar a alguien que te eche la luz, alguien que ponga la música. Pero generar un grupo de trabajo cordial es difícil porque somos artistas y tenemos el ego hasta acá. El reto es lograr que, aunque haya once personas o solo cinco, no haya roces que afecten la energía generada por el grupo para que todo salga bien. Trabajar con alguien que consideres un 'hermano' y que haya un buen ambiente es lo ideal, pero no siempre sucede".
¿Qué cambios han traído las redes sociales para los actores y para la manera en que hoy se difunde el teatro?
Muchos se han visto obligados a hablarle a la camarita e invitar gente de una forma que no les gusta. Las redes sociales ya son el pan de cada día, pero como decía un meme de un amigo: 'el que seas actor no te hace influencer'. No creas que por hacer un 'en vivo' ya vas a ser interesante. En la pandemia nos vimos obligados a trabajar con pantallas, te guste o no la tecnología, pero el trabajo actoral sigue siendo algo distinto al consumo rápido de contenido digital".
¿Qué le diría a una persona joven que quiere dedicarse al teatro independiente o incluso abrir su propio foro?
"Que va a tener que trabajar el triple, siempre. Porque es muy complicado atender todo lo que implica una obra: difusión, publicidad, producción, actuación, dirección.... Tienes que encontrarle el gusto a dar entrevistas y hacer redes sociales aunque te choque, porque es parte de nuestro trabajo si queremos que la gente llegue. Y para quien quiera abrir un foro: que lo haga. Por más consejos que te den, no lo vas a saber hasta que lo experimentes en carne propia. Aprenderás sobre la marcha que sí tenías que haber puesto esas luces o que vas a depender de la taquilla, pero conocerás a gente de todo el país y verás muchísimo teatro".

¿Qué papel tienen los foros independientes en la formación de nuevos artistas?
"Es un lugar muy importante porque somos los primeros que les abrimos las puertas. A veces, para una beca de joven creador les piden dos años de experiencia, ¿y cómo van a tenerla si apenas empiezan? Pagar una renta del Teatro del Estado es imposible para un grupo independiente; es muy, muy caro. Por eso los espacios independientes se vuelven ese lugar que le da cabida a las nuevas agrupaciones, a proyectos emergentes, a trabajos de estudiantes que hay veces que tampoco caben en la misma escuela y quieren presentarlo de una manera más profesional".
Después de trece años de trayectoria, ¿qué estrategias les han permitido mantener vivo un espacio como Área 51?
"Durante 13 años hemos tenido subsidios, y gracias a eso tenías un ahorro para subsistir un año o año y medio. Pero cuando se cortan esas becas federales, como ocurrió recientemente, tuvimos que apelar a la gente: empezamos a hacer mercancía (tote bags, playeras, termos, stickers) por necesidad, y pusimos un botecito de donaciones. También nos ayudan mucho los circuitos nacionales, donde grupos de todo el país vienen y nos pagan una renta fija. Eso es un súper apoyo porque es prácticamente el quíntuple de lo que ganaríamos en una función normal por porcentajes".
¿Qué tan complicado ha sido construir y mantener un público para el foro?
"Sigue siendo un reto. Al principio creíamos que vendrían todos los estudiantes de teatro, pero nos dimos cuenta de que los chavos están súper encerrados en su escuela y no tienen tiempo de ver teatro, lo cual es muy cañón. Lo bueno es que llega público en general, gente asidua que ya sabemos hasta en qué lugar se sientan. Pero siempre habrá un campo no conquistado porque competimos con otras atracciones como el deporte, los antros, las plazas o el cine, que invaden a nivel publicitario y a veces la gente prefiere gastarse el triple allá".
Usted ha trabajado tanto en espacios institucionales como independientes. Desde su perspectiva, ¿qué diferencias existen en cuanto a la libertad creativa?
"Siempre va a haber libertad creativa como actor, como actriz. Digo, el director, pues su trabajo es irte diciendo por dónde quiere que vayas. Cuando tú creas del lado independiente es porque te invitan a tal obra, la lees y si no te gusta, dices: 'no, gracias'; o si te encanta, dices: 'sí, me quedo'. Puedes elegir. Del lado institucional, pues no es así. Llega: 'vamos a montar esta obra' y ya. Además, en la institución muchas veces te encasillan en lo que sabes hacer o por tu físico. Si eres 'la niña', siempre vas a ser la niña en todas las obras porque así te ve el director invitado. Uno no quiere estarse en esos mismos lugares, quieres probar más cosas, y en lo independiente tienes esa apertura".
Desde su experiencia, ¿qué cree que conecta al público con el teatro y con espacios como los foros independientes?
"Les gusta porque es algo más íntimo. En un foro como este estás muy cerca del actor, puedes ver cuántas lágrimas le cayeron o cuánto sudor. Disfrutan mucho esa 'cosa viva', el crujir de la duela cuando pisamos, el ver al actor ahí sudando por 50 minutos. Hay una magia en el tránsito a la escena: puedes entrar con dolor de cabeza o tos, pero en cuanto entras en el personaje, el chip cambia y no toses en toda la función. Eso es algo rarísimo que el público percibe y agradece".
¿Qué considera que pierde una sociedad cuando deja de consumir teatro?
"Pierde la oportunidad de verse reflejado en el escenario y de sentir esas emociones que solo el teatro te da en un momento efímero. A diferencia de una película, el teatro nunca es igual; si un espectador tose, el actor puede romper la cuarta pared y contestarle. Se pierde esa intimidad de sentir a través de otro humano; esa emoción solo te la da el teatro, ni el cine ni una pantalla pueden replicarla de la misma manera".
¿Por qué cree que socialmente suele valorarse más a un actor de televisión que a uno de teatro?
"Mucha gente valora más la publicidad o una 'cara conocida'. He visto camiones con actrices famosas donde el boleto más barato está en 500 pesos y la gente lo paga. Nosotros aquí manejamos promociones de dos por uno donde terminan pagando 75 pesos y aun así nos cuesta competir contra esa percepción de fama. Es una diferencia económica y de temática muy grande; contra la publicidad masiva de figuras comerciales no se puede competir igual".
¿Qué tan importante considera que es el arte y la actuación en la formación de los jóvenes y dentro de la educación en México?
"Es fundamental. Participamos en el programa "La escuela va al teatro", que permite que adolescentes nos visiten. Es súper padre ver a chavos que admiten que nunca habían entrado a un teatro. Aunque a veces se impacten con temas fuertes como el abuso, es gratificante ver cómo llegan de una forma y terminan de otra. El teatro les da la experiencia de reír, llorar y emocionarse de cerca, algo que cualquier obra les va a provocar, ya sea alegría, tristeza o un shock que no les deje ni aplaudir al momento".
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