Fauna Café Jardín fusiona arte y naturaleza en Xalapa
- Beatriz Velazquez

- May 27
- 2 min read
Un espacio abierto promueve gastronomía local y eventos culturales

En el corazón del centro de Xalapa, una pareja de emprendedores locales da vida a Fauna Café Jardín, un espacio gastronómico y cultural al aire libre rescatado de las ruinas de una antigua escuela de idiomas. A través de un diseño que privilegia las áreas abiertas y la convivencia, el lugar se ha posicionado actualmente como un punto de encuentro para el arte y la buena mesa.
El proyecto nació por una larga búsqueda de sus creadores con el fin de tener un lugar amplio, ya que, como afirman, "llevábamos muchos años buscando una casa en el centro con espacios abiertos". Este anhelo sirvió para materializar un ambiente relajado para sus visitantes, con el propósito fundamental de ofrecer alimentos con un giro "un poquito más cercano a lo veracruzano", sin apegarse totalmente a las recetas originales.
El proceso de transformación comenzó desde cero al encontrar el inmueble "completamente derrumbado". Según relata la dueña del establecimiento, el nombre se decidió ya muy avanzada la obra, inspirándose en el entorno del jardín que se fue formando. Buscaban un concepto que abarcara tanto la vegetación como los animalitos, siendo finalmente la palabra fauna la que logró englobar toda su visión.

A la par de su desarrollo arquitectónico, la identidad del recinto surgió de forma completamente orgánica a través de sus noches de jazz, impulsadas inicialmente por el gusto del esposo de la dueña hacia esta música. Todo inició sin querer cuando un amigo músico pidió el lugar para tocar, y la aceptación fue tal que se creó una red de talentos apoyada por la escuela Jazz UV, por lo que invitan al público en general a mantenerse al tanto de sus redes sociales para consultar el calendario mensual de estas presentaciones semanales.
Más allá de ser un simple restaurante, los propietarios han logrado consolidar una comunidad sólida y leal de comensales, músicos y artistas. La dueña destaca que siempre mantienen las puertas abiertas para eventos e iniciativas comunitarias, albergando talleres de pintura, lectura de libros y bordado. El éxito de esta red humana se ha forjado "a base de mucho trabajo, de escuchar mucho los comentarios" y de corregir los errores de logística iniciales para garantizar una relación cordial con el público.

Al observar la evolución del lugar, la propietaria reflexiona sobre la paciencia necesaria para adaptarse al entorno y comparte la emoción por sus próximos proyectos, destacando la intención de inaugurar un cine club al aire libre. Ya cuentan con el proyector, las bocinas y la pared lista para las proyecciones, esperando únicamente "el último empujoncito para una temporadita que estemos más seguros que no vaya a llover mucho" debido al impredecible clima xalapeño. Este rincón demuestra que la sanación de un espacio en ruinas rinde frutos a su propio ritmo, ofreciendo un refugio auténtico que se transforma junto con su comunidad.
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