“En la medida que uno se dedica, la música retribuye”, entrevista con Beatriz Hernández Romero, cantante
- Alyson Mora

- May 18
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Cada trayectoria guarda momentos que transforman la manera en la que vemos el mundo. Beatriz Hernández Romero es una cantante, directora coral y docente que ha conseguido un lugar en el ámbito artístico y en el corazón de las personas gracias a su entrega, disciplina, constancia y alegría por compartir la música en distintas formas, no solo mostrando su talento en el escenario, sino también compartiendo su conocimiento con niños, jóvenes y adultos de la ciudad de Xalapa, Veracruz.
En esta entrevista, la intérprete nos comparte cómo fue su primer acercamiento con la música, los retos que ha enfrentado a lo largo de su carrera, los prejuicios que suelen existir en el ámbito artístico, su experiencia siendo docente musical y desarrollándose artísticamente en la ciudad, recomendaciones para las personas que están interesadas en el medio, cómo influye la música en su vida diaria y qué sacrificios ha tenido que hacer para impulsar su crecimiento artístico.
¿cómo recuerda que fue su primer acercamiento con la música en su infancia?
Mi primer acercamiento con la música surgió en mi familia, porque son personas de campo que cantan mucho mientras realizan sus actividades. Sobre todo, mis hermanas, quienes siempre han sido muy alegres y cantadoras. Recuerdo una ocasión en la que no había luz; una de mis hermanas encendió una vela, sacó su guitarra y comenzó a cantar. Yo tenía alrededor de cuatro años y escuchar la vibración de las cuerdas en medio de la oscuridad fue una gran motivación para mí. Desde entonces, la música y el canto me han impactado de manera muy positiva.
Sé que es maestra de canto, ¿cómo fue que surgió ese interés por la enseñanza musical?
Porque cuando estudiaba música, que es una carrera muy larga, tenía alumnos o personas que se acercaban a pedirme clases, y entonces yo me daba cuenta de que no tenía las herramientas necesarias para compartir el conocimiento todavía, pero eso me motivó a estudiar la licenciatura en educación musical, porque es donde uno puede adquirir las herramientas más cercanas para la pedagogía y compartir, al final, el conocimiento.
Los docentes siempre suelen decir que también aprenden de los estudiantes ¿Qué es lo más valioso que ha aprendido de sus alumnos?
Quizás lo que más admiro de mis alumnos es la frescura con la que ven la música, la inocencia con la que suelen ven el arte, su emoción por el ámbito, la esperanza y la expectativa con la que visualizan a la música o al canto.
¿Cuál ha sido su experiencia trabajando con personas de diversas edades?
Inicié trabajando con niños cuando apenas tenía uno o dos años estudiando música, por lo que era un poco complejo debido a mis limitaciones como estudiante joven. Con el tiempo, me he sentido más cómoda trabajando con adultos mayores. Desde hace aproximadamente 12 años he estado al frente de un coro, experiencia en la que he aprendido mucho y me he sentido funcional y cómoda. También he trabajado con universitarios en la Universidad Veracruzana, un grupo interesante del que se aprende mucho, ya que son muy rápidos para trabajar.
¿Qué considera que es lo más difícil de ser docente musical?
Lo más complejo es no transgredir el proceso individual de la otra persona, estar conscientes de que cada uno tiene sus propios valores, circunstancias, dolores, limitaciones y virtudes. Se trata de guiar desde esa individualidad y no de querer hacerlo a nuestra manera. Aunque es algo bonito e interesante, también es uno de los aspectos más difíciles que he visto tanto en mis experiencias como en las de otros maestros.
¿Le ha tocado escuchar que exista algún prejuicio en el ámbito artístico?
He escuchado sobre ciertos prejuicios hacia las mujeres dentro del ámbito musical, especialmente en puestos de liderazgo como directoras de orquesta o de coro, algo que en México todavía es menos usual. Persiste la idea de que una mujer no puede liderar de manera tan efectiva como un hombre, sobre todo en grupos mixtos o donde predominan los varones. Aunque el ambiente para cantantes suele ser más amable, en los cargos de dirección ese prejuicio sigue siendo más notorio.
¿Qué le dirían a una joven que está pensando en desarrollar una carrera artística, pero duda debido a los prejuicios que ha escuchado en su vida diaria?
Que se concentren en su proceso y en su voz interior, en lo que tienen que decir al mundo por medio del arte, la música o cualquier otra disciplina. Cada uno tiene un camino, por eso es importante confiar en uno mismo, ignorar un poco las cosas negativas y hacer todo lo posible por seguir los sueños. También hay que considerar que es importante escuchar a la familia, ya sea a la mamá, abuela o prima, tanto las opiniones buenas como las no tan buenas, porque a su manera han luchado y han logrado lo que se han propuesto desde jóvenes.

¿Qué oportunidades existen en Xalapa para impulsar el ámbito artístico?
Considero que Xalapa tiene una riqueza cultural y musical que quizá no existe en otros lugares. Basta con acercarse a distintos espacios culturales de la ciudad, ir a la sala Tlaqná, a la zona UV o revisar la cartelera de Difusión Cultural de los grupos de la Universidad Veracruzana, porque ahí hay mucho de dónde nutrirse. También las personas pueden acercarse a los teatros, foros, espectáculos de danza, obras de teatro y exposiciones en galerías que ayudan a impulsar y fortalecer el ámbito artístico.
¿Cómo influye la música en su vida diaria?
La música es una gran medicina y en la mayoría de las áreas de mi vida influye de manera positiva. Hay momentos en los que debo hacer un trabajo interior y voltear a ver aspectos que en la vida cotidiana no siempre observo. Influye en mi vida espiritual, porque me gusta mucho la música sacra; en mi vida profesional, porque a eso me dedico; y también en mi entorno social, ya que estoy rodeada de música todo el tiempo. Además, es un arte que me mantiene cercana a mi familia, porque, aunque no los vea físicamente con frecuencia, hay música que me hace sentir muy ligada a ellos
Se que forma parte de la agrupación musical Tlen Huicani, ¿Qué la motivó a integrarse al conjunto?
Todo comenzó con una invitación para participar en un espectáculo, donde me pidieron interpretar una obra. Después me volvieron a invitar para formar parte del grupo, algo que considero un gran regalo de Dios y de la vida, porque había dedicado muchos años al estudio de la música. Aunque es un género que aún sigo aprendiendo junto a los maestros, me ha dado grandes satisfacciones, tranquilidad y mucha frescura en mi práctica vocal y en mi trabajo dentro de la música.
¿Cuáles retos considera que han marcado su trayectoria musical?
He tratado de mantener siempre la mirada en mi objetivo y en mi salud vocal, aprendiendo a ignorar los comentarios con envidia o las críticas destructivas. Puedo decir que, en general, mi carrera ha sido amable, aunque los años de estudio representaron grandes retos académicos. Sin embargo, a veces lo más difícil ha sido lidiar con las personas y con ciertas actitudes de envidia; aprender a pasar la página y seguir con lo mío ha sido un reto importante, pero también algo que me ha formado.
En la sociedad siempre se suele escuchar la frase el que no arriesga, no gana, ¿Qué sacrificios ha tenido que hacer para impulsar su crecimiento profesional?
Uno de los mayores sacrificios ha sido estar lejos de mi familia por dedicarme a trabajar y pagar mis estudios, muchas veces no tuve tiempo para verlos, por lo que me ausenté de cumpleaños y muchos momentos importantes. Aunque la música ha valido la pena, sí ha sido fuerte mirar atrás y darme cuenta de que no pude ayudar a mis padres tan pronto como me hubiera gustado. Otro reto importante ha sido no compararme con el ritmo de vida de otras personas porque muchos de mi generación ya habían terminado una carrera o formado una familia.
¿Qué recomendaciones le daría a una persona que quiere dedicarse al ámbito artístico?
Considero que lo más importante es estudiar y prepararse constantemente, conocer distintas maneras de desarrollar la disciplina que les interese, ya sea desde la práctica cotidiana o desde la academia. También creo que es fundamental leer, acercarse a personas con experiencia tanto en lo teórico como en lo práctico y convivir con artistas de distintas disciplinas para comprender mejor sus procesos. Asistir a eventos artísticos, dialogar con otras personas y aprender de quienes tienen más experiencia en el área y en la vida puede ayudar mucho a crecer dentro del ámbito artístico.
¿Cómo cree que una persona puede descubrir si realmente tiene vocación artística?
Cuando sientes que el corazón está en el lugar correcto, cuando no hace falta nada más y puedes respirar tranquilo. No depende de estar en otro lugar, sino de sentirte entero y poder irte a dormir en paz con lo que haces. Para mí, ahí es donde el corazón está en calma.
¿Qué papel juega la constancia en la música?
Considero que es el valor más importante, porque se habla mucho de que el talento dura dos meses o dos años, pero la constancia a un músico lo salva incluso diez años. Puede llegar una persona con un gran talento y otra con una gran constancia, y al poco tiempo la del talento sigue igual, con las mismas habilidades con las que nació, mientras que la otra comienza a hacer un camino imparable. La constancia puede marcar la diferencia.
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