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“Cuando no hay plan B, te esfuerzas por el plan A”: entrevista a Emmanuel Colosia, fundador de C13 HOOPS

  • Writer: Iver Colorado
    Iver Colorado
  • Jun 1
  • 4 min read

Del basquetbol universitario a la Liga Nacional Profesional y ahora como formador de nuevas generaciones, Emmanuel Colosia ha construido una trayectoria marcada por la disciplina, la constancia y la confianza en los procesos. Exjugador profesional, doble medallista universitario y referente del baloncesto veracruzano, actualmente dirige C13 HOOPS, una academia que busca desarrollar talento deportivo desde edades tempranas y fomentar una cultura basada en el esfuerzo y el trabajo en equipo.


En esta entrevista, Colosia comparte sus inicios en el deporte, los desafíos que enfrentó durante su etapa universitaria, el salto al profesionalismo con Halcones Rojos de Veracruz y la filosofía que hoy transmite a sus alumnos como entrenador. También reflexiona sobre el valor de la disciplina, la importancia de cumplir un rol dentro del equipo y los objetivos que tiene para el crecimiento de su proyecto deportivo.


¿Cómo comenzó tu historia en el basquetbol?


Mi familia jugaba basquetbol como hobby. La verdad es que yo siempre fui más del fútbol, pero empecé a jugar con ellos en las cascaritas. Un entrenador me vio y me invitó al club Pandilla. Ahí comencé a entrenar desde los diez años y me formé hasta los diecisiete, antes de dar el salto al nivel universitario.


¿Cómo recuerdas tu llegada al basquetbol universitario?


Fue muy difícil. Venía de competir con jugadores de mi edad y de pronto me encontré enfrentando a personas cuatro o cinco años mayores. Tuve que entender que ya no iba a jugar tantos minutos como en las selecciones estatales y que debía ganarme cada oportunidad. Fue un proceso complicado porque también era muy inseguro. Con el tiempo fui creciendo, ganando confianza y terminé siendo titular. Después me tocó hacer lo mismo que hicieron los veteranos conmigo: apoyar a quienes venían detrás.


¿Qué tan importante fue la adaptación en cada etapa de tu carrera?


Es probablemente la parte más complicada de cualquier proceso. Tuve que adaptarme cuando llegué a la universidad y también cuando llegué al profesionalismo. En Halcones Rojos, por ejemplo, los entrenamientos eran completamente en inglés porque la mayoría de los jugadores eran extranjeros. Además, mi rol cambió por completo. Ya no era el jugador encargado de anotar triples, sino de generar oportunidades para los demás. Entender eso fue parte fundamental de mi crecimiento.


Fuiste líder de triples en tu último torneo universitario. ¿Cuánto trabajo hubo detrás de ese logro?


Muchísimo. Nada de eso fue casualidad. Siempre entrené por mi cuenta además de los entrenamientos del equipo. Había días en los que realizaba entre 200 y 300 triples diarios. Fueron años de trabajo que mucha gente no vio. Al final, el reconocimiento llega, pero detrás siempre hay esfuerzo, disciplina y constancia.


Si pudieras hablar con el Emmanuel de primer año universitario, ¿qué le dirías?


Le diría que el proceso va a ser duro, pero que vale la pena. Que siga trabajando porque con esfuerzo siempre se avanza. Primero eres el jugador número nueve, luego el ocho, después el siete y poco a poco te ganas un lugar. Nada llega de inmediato, pero si eres constante las cosas terminan llegando.


¿Qué entrenador marcó más tu carrera?


Néstor Hernández. Fue una persona que creyó en mí cuando todavía era un jugador local y me dio mucha confianza. Recuerdo especialmente mi primera temporada. Tuvimos una gira complicada, me hicieron ver que el trabajo que estaba realizando no era suficiente y eso me hizo regresar con una mentalidad completamente diferente. A partir de ahí comencé a ganar más minutos y a consolidarme dentro del equipo.


¿Cómo recibiste la noticia de que formarías parte de Halcones Rojos?


Fue después de unos tryouts. Estaba esperando una respuesta y tenía mucha incertidumbre porque no sabía si me iba a quedar. Un día recibí una llamada donde me dijeron que me enviarían el contrato porque ya formaba parte del equipo. Fue un momento que jamás voy a olvidar porque significó la oportunidad de cumplir un sueño por el que había trabajado durante muchos años.


¿Qué significó jugar profesionalmente en Veracruz?


Fue algo muy especial. Llegué al puerto sin conocer a nadie y poco a poco fui construyendo relaciones, tocando puertas y trabajando. Cuando debuté profesionalmente pude ver a muchos alumnos y familias apoyándome. Sentí que todo el cariño y la confianza que había sembrado regresaban de alguna manera.



Actualmente diriges C13 HOOPS. ¿Cómo nació este proyecto?


Nació gracias a la confianza de la gente. Cuando Halcones Rojos dejó de existir, muchas personas me dijeron que querían seguir trabajando conmigo. Decidí crear mi propia academia y hoy está creciendo muy rápido. Ya no se trata únicamente de entrenamientos personalizados; tenemos grupos completos, categorías y cada vez más alumnos. Apenas llevamos un mes de actividad y los resultados han sido muy positivos.


¿Cuál es tu filosofía como entrenador?


Yo la llamo la importancia de completar el sistema. Cada jugador tiene una función específica. Siempre pongo el ejemplo de una torta: el pan cumple una función, el queso otra y el jamón otra distinta. En un equipo pasa lo mismo. Hay quien debe anotar, quien debe defender, quien debe tomar rebotes y quien debe organizar el juego. Cuando todos entienden su rol, el equipo funciona. He ganado partidos contra rivales con más talento porque mis jugadores entienden perfectamente qué deben aportar.


¿Cómo imaginas a C13 HOOPS dentro de cinco años?


La veo creciendo mucho. Nuestro objetivo es abrir nuevas sedes y llevar el proyecto a otras ciudades. Queremos expandirnos más allá de Veracruz Puerto y seguir formando jugadores. Soy una persona que cree en acelerar los procesos mediante el trabajo. Si seguimos esforzándonos, estoy convencido de que podremos lograrlo.


¿Qué mensaje le darías a quienes buscan alcanzar una meta dentro o fuera del deporte?


Siempre digo una frase que define mucho mi manera de pensar: “El sol sale para todos, pero no todos están dispuestos a solearse”. Las oportunidades existen, pero hay que trabajar por ellas. Nada sustituye al esfuerzo. Cuando realmente te comprometes con un objetivo, los resultados terminan llegando.


¿Qué significa para ti el basquetbol hoy en día?


Es una herramienta para transformar vidas. Primero me permitió crecer como jugador, después como profesional y ahora como entrenador. Hoy disfruto ver cómo otros jóvenes recorren su propio camino y descubren hasta dónde pueden llegar cuando confían en su trabajo y en sus procesos.

 
 
 

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